¿El Niño golpea la logística del Pacífico? Puertos cerrados, ríos que bajan y un invierno de lluvias en Chile

by | May 13, 2026

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Si trabajas en comercio exterior o transporte en la costa del Pacífico, probablemente ya estás viendo las señales. El mar más cálido de lo normal, lluvias donde no debería llover, ríos que bajan su caudal drásticamente. No es una mala temporada cualquiera. Es El Niño, y está reconfigurando la operación logística de toda la región. La alerta ya está encendida. Modelos climáticos internacionales apuntan a la formación de un evento significativo durante 2026, y aunque todavía hay incertidumbre sobre su intensidad final, los impactos ya se están sintiendo en Perú, Ecuador, Colombia y, atención, también en Chile. Vamos a revisar país por país cómo está afectando este fenómeno a la infraestructura que mueve tu carga.

Empecemos por Perú

Hasta ahora el país más golpeado. Desde inicios de 2026, el país enfrenta un evento activo de calentamiento oceánico frente a su litoral. Según Kobi Mosquera, investigador del Instituto Geofísico del Perú, el mar frente a la costa peruana y ecuatoriana ya presenta anomalías de entre 1.5 y 2 grados centígrados por encima de lo normal, lo que los ubica dentro del rango de un “Niño costero”. Los números para el sector logístico son contundentes. El Centro de Operaciones de Emergencia Nacional de Perú reportó el cierre de 22 puertos en todo el litoral, incluyendo infraestructura clave como el Terminal Multiboyas Salaverry, el Puerto Salaverry, el Muelle ENAPU Ilo y varios terminales en Talara. Esto significa que operaciones de carga líquida, minerales y contenedores se han paralizado en una de las economías más dinámicas de la región. En tierra, la situación no es mejor. Se reportaron huaicos en Ica que bloquearon la Panamericana Sur, la principal carretera del país, y la crecida del río Rímac complicó aún más la movilidad. Para el sector agroexportador, las lluvias han inundado 600 hectáreas de cultivo en Tumbes y Piura, afectando directamente productos como el banano orgánico y el café.

La situación en Ecuador

Las señales son más sutiles pero igual de preocupantes. Según Felipe Costa, oceanógrafo del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), las anomalías más relevantes están bajo la superficie. Hasta 300 metros de profundidad se está acumulando calor en forma de ondas Kelvin, lo que indica que el sistema está acumulando energía. En la superficie, esto ya se traduce en olas de calor y temperaturas elevadas en las ciudades costeras. Pero el impacto más inmediato para la logística ecuatoriana ha venido por un camino inesperado: el gobierno decretó un toque de queda nocturno entre el 3 y el 18 de mayo en provincias clave como Guayas, Manabí, Santa Elena, Santo Domingo de los Tsáchilas, Los Ríos y Esmeraldas. La restricción horaria, de 23:00 a 05:00, afecta directamente la movilidad de la carga. Los gremios exportadores de banano y camarón ya pidieron excepciones al gobierno, y no es para menos. La última restricción aplicada en marzo generó una reducción del 32% en operaciones, pérdidas logísticas, deterioro de carga perecedera y cancelación de contratos internacionales. El sector bananero, que emplea a unas 250.000 personas, es especialmente vulnerable, y si El Niño se intensifica, las lluvias podrían afectar directamente las plantaciones y las vías de acceso a los puertos de Guayaquil y Manta.

Lo que sucede en Colombia

El impacto de El Niño es casi el espejo de lo que ocurre en Perú y Ecuador. Mientras ellos se enfrentan a lluvias e inundaciones, Colombia se seca. El caso más dramático ocurrió en septiembre de 2024, cuando el río Amazonas, en la región de Leticia, se redujo hasta en un 90% debido a la sequía asociada a El Niño. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres reportó que al menos 7.400 personas resultaron afectadas, y las imágenes mostraban embarcaciones varadas en medio de islas de tierra y pasto que quedaron al descubierto. Para el sector logístico, esto es devastador. La cuenca del Amazonas es una arteria vital para el transporte fluvial en la región, y cuando el río baja, las embarcaciones no pueden navegar. Combustible, alimentos, medicamentos e insumos no llegan a las comunidades ribereñas, y la cadena de exportación de productos como el caucho, la madera o el aceite de palma se rompe. Para 2026, el boletín del CIIFEN de abril indica que la probabilidad de un evento de mayor intensidad durante el segundo semestre es relativamente baja, alrededor del 20%, lo que sugiere un escenario predominantemente débil a moderado. Pero incluso un evento moderado puede tener impactos significativos en una región tan vulnerable como la Amazonía colombiana.

La mirada sobre Chile

Y llegamos a Chile, donde el pronóstico es muy distinto a lo que muchos podrían pensar. Contrario a lo que a veces se cree, El Niño en Chile no trae sequía a las zonas donde están los principales puertos. Todo lo contrario. Según la Dirección Meteorológica de Chile, El Niño se asocia a mayores precipitaciones en la zona centro y centro-sur durante otoño e invierno, además de temperaturas mínimas ligeramente más altas, lo que se traduce en inviernos menos fríos. El meteorólogo Iván Torres fue aún más directo: “Si uno ve las estadísticas, probablemente tengamos mucha lluvia en junio, julio y agosto”, principalmente en la zona comprendida entre Coquimbo y La Araucanía o Los Lagos. Los especialistas incluso están utilizando términos como “súper Niño” o “Niño Godzilla” para referirse a lo que viene, refiriéndose a un calentamiento marítimo superior a los 2 grados. ¿Qué significa esto en la práctica para tu operación logística? Que las lluvias no solo serán más abundantes, sino también más intensas en períodos cortos de tiempo.

Para los puertos chilenos, esto implica varios escenarios de riesgo que conviene anticipar. El primero es el aumento del caudal de ríos y esteros de forma repentina. El alza de las temperaturas en la alta montaña impide que el agua se solidifique como nieve, lo que significa que más agua cae directamente como lluvia y escurre de inmediato hacia los cauces. Esto puede afectar puertos que están en desembocaduras de ríos, como Valparaíso o San Antonio, con posibles crecidas que interfieran en las operaciones de atraque. El segundo riesgo son los aludes y remociones en masa. La geógrafa Francesca Machiavello, de la Universidad Andrés Bello, advierte que en un país que ha enfrentado largos períodos de sequía, la tierra deja de estar preparada para recibir grandes cantidades de agua, generando un desajuste entre la oferta hídrica y la capacidad de gestión. Las vías de acceso a los puertos, especialmente aquellas que atraviesan zonas precordilleranas, podrían verse bloqueadas por deslizamientos. El tercer punto crítico son los sistemas de drenaje portuario. Los puertos chilenos están diseñados para operar en condiciones de relativa aridez, y un evento de lluvias torrenciales puede saturar patios de contenedores, dañar carga almacenada y paralizar operaciones.

Ahora, es importante hacer una distinción geográfica. Mientras la zona centro-sur se prepara para más lluvias, el norte de Chile, especialmente el altiplano, tiende a volverse más seco con El Niño, y la Patagonia suele quedar más seca y fría de lo normal. Pero el corazón logístico del país, donde están Valparaíso y San Antonio, enfrenta un invierno que promete ser más lluvioso de lo habitual. La Organización Meteorológica Mundial ha señalado que los reportes de mayo de 2026 serán definitivos para establecer si el fenómeno será catalogado como extremo, y la NOAA ya emitió su diagnóstico en abril: hay un 61% de probabilidad de que El Niño surja entre mayo y julio de 2026, y que persista al menos hasta finales de año.

¿Qué hacer al respecto? Algunas acciones concretas para tu operación. Primero, monitorear los boletines oficiales de la ENFEN en Perú, el CIIFEN a nivel regional y la NOAA a nivel global. La información actualizada es la mejor herramienta para anticiparse. Segundo, revisar tus planes de contingencia. Si trabajas con puertos peruanos, asegúrate de que tus envíos no estén programados durante ventanas de oleaje anómalo. Si operas en Colombia, evalúa rutas alternativas para el transporte fluvial en caso de que el Amazonas vuelva a bajar. Y si tu carga pasa por Valparaíso o San Antonio, prepárate para posibles interrupciones por lluvias intensas y considera seguros que cubran daños por agua. Tercero, diversificar rutas y modos de transporte. Depender de un solo puerto o de una sola vía fluvial es cada vez más riesgoso en un contexto de variabilidad climática extrema.

El fenómeno El Niño de 2026 ya está mostrando sus garras. Perú tiene 22 puertos cerrados. Ecuador enfrenta una combinación de anomalías climáticas y restricciones de movilidad. Colombia se prepara para una posible sequía que podría reducir drásticamente la navegabilidad del Amazonas. Y Chile se alista para un invierno de lluvias intensas que pondrá a prueba la resiliencia de sus puertos centrales. Como concluye Mosquera desde Perú, el fenómeno siempre nos ha impactado de la misma manera y todavía no vemos cambios suficientes para reducir esos daños. La diferencia entre perder carga o mantener la operación, entre cumplir un contrato o cancelarlo, puede estar en cuánto te prepares hoy.

Fuentes globales: NOAA / Infobae / DMC / Reuter

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